Hoy en día, los métodos que permiten una cuantificación de las emisiones odoríferas se han consolidado desde el punto de vista técnico gracias a la norma UNE-EN 13725, que permite la medida objetiva de la concentración y la velocidad de flujo de olor emitido desde fuentes puntuales y superficiales.
Los métodos de análisis existentes constituyen herramientas complementarias para medir y caracterizar los olores originados en cualquier instalación. Le ofrecemos los siguientes métodos:
La Olfatometría dinámica prevé la medición de una concentración de olor en muestras seleccionadas de la fuente donde se producen las emisiones, de acuerdo con lo especificado en la norma UNE EN 13725 “Calidad del Aire – Determinación de la concentración de olor mediante olfatometría dinámica”.
La olfatometría dinámica es la única técnica reconocida a escala internacional para la medición de olores. Un grupo de personas seleccionadas (panel olfativo) olfatea la muestra de olor. El número de diluciones necesarias para que el panel detecte el olor es la concentración de olor y se expresa como: Unidades de olor europeas por metro cúbico (OuE/m3).
Las tareas a realizar durante un del estudio de caracterización de los focos emisores de olor se pueden resumir en:
La evaluación del impacto por olor se realiza mediante modelos de dispersión que permiten la visualización de isolíneas de olor (isodoras) en el territorio que rodea a una instalación. Los modelos de dispersión se basan en investigaciones olfatométricas o predicciones para la medición de la emisión y el uso de datos meteorológicos, así como las características del territorio para calcular matemáticamente la dispersión de olores durante un período de tiempo determinado (un año, normalmente).
Para obtener los niveles de inmisión de olor en el entorno se lleva a cabo un ejercicio de modelización matemática de dispersión atmosférica de olores. El modelo se procesará con los resultados de la emisión de olor obtenidos en conjunto con la información topográfica de la zona y los datos meteorológicos de la estación meteorológica disponible más próxima.
El modelo matemático de dispersión a utilizar será el AERMOD o, de manera opcional, el Calpuff, con mejor capacidad que otros modelos convencionales para modelar situaciones de calmas y especialmente indicado para establecer el impacto a cortas distancias.
p>Dichos modelos permitirán evaluar el impacto por olor mediante el cálculo de los niveles de inmisión de olor en los alrededores de la instalación, es decir establecer las uoE/m3 como percentil 98 del promedio de concentraciones horarias a lo largo de un año.
No hay ninguna relación cuantitativa clara en relación a la composición química de un efluente y su concentración de olor. Una información útil en este sentido, aunque parcial, es la relación entre la concentración de una sustancia y su umbral de percepción olfativa. No obstante, el análisis químico de las sustancias nos permitirá identificar su relación con la contaminación odorífera ya que las principales funciones químicas de la contaminación olfativa son: